miércoles, 28 de diciembre de 2011

TURISMO SOCIAL


TURISMO SOCIAL

"UN DERECHO PARA TODOS"

Cada vez son más los países que aceptan el turismo social, la Unión Europea maneja un plan muy elaborado para que cada nación se vea muy beneficiada, mientras que en Latinoamérica se destaca a Argentina. Todos estos programas de turismo social ayudan al desarrollo participativo de las comunidades y poblaciones locales.

En Perú también existen una serie de proyectos dedicados a promover el turismo social, para que distintos tipos de personas puedan disfrutar de conocer diversos lugares. Existen por ejemplo programas de turismo social en la zona de los Andes, así como en la Selva. Dichos programas dan la posibilidad de tener acceso a viajes a personas de toda condición económica. Sin duda uno de los lugares más promovidos para este tipo de turismo es la famosa y turística ciudad del Cuzco que como bien sabes fue la cuna de la cultura incaica. Te interesará saber también que el Lago Titicaca es otro de los destinos que participan dentro de los proyectos de turismo social.


También vale la pena destacar algunos programas de turismo social en Cuba y en Bolivia.

FUENTE: 

  • http://www.trotamillas.es/9793/turismo-social-un-acceso-mas-facil-a-los-viajes/ 

A continuación ofrecemos un manual de buenas prácticas para el Turismo Social:


  • http://segib.org/documentos/esp/Manual%20de%20BBPP%20Turismo%20Social.pdf

ANTECEDENTES DEL TURISMO SOCIAL

ANTECEDENTES


"TURISMO SOCIAL DEL AYER, HOY Y SIEMPRE"

El turismo tal y como lo conocemos hoy día sólo apareció en el siglo XIX. En aquella época, estaba reservado para una élite de la burguesía, puesto que las leyes regulando el trabajo no incluían vacaciones para los trabajadores, que tenían que trabajar todos los días, hasta los domingos. Por eso las posibilidades para irse de vacaciones eran muy limitadas para la gran mayoría de los ciudadanos.

En 1936, la adopción por la Organización Internacional del Trabajo (OIT) del Convenio 52 sobre las vacaciones pagadas marcó el punto de salida del turismo social. El principio de ese convenio también se encuentra en la Declaración Universal de los Derechos Humanos, en la cual se afirma que «toda persona tiene derecho al descanso, al disfrute del tiempo libre, a una limitación razonable de la duración del trabajo y a vacaciones periódicas pagadas».

Por eso se puede decir que el turismo social nació de una exigencia ética reivindicada por militantes cuya legitimidad se basa en un derecho, el derecho al turismo, que es una prolongación natural del derecho al trabajo, al descanso y a las vacaciones pagadas.

Sin embargo, algunos historiadores consideran que el turismo social habría empezado algunas décadas antes, con la creación de colonias de vacaciones para niños desfavorecidos (esta actividad luego fue reconocida por su interés educativo, y se amplió su campo de acción a todas las clases sociales) y con la aparición de albergues juveniles a principios del siglo XX. El sistema de acampadas y de albergues en casas privadas también apareció a finales del siglo XIX. En esa época, la gran mayoría de las infraestructuras turísticas pertenecían al sector privado, que sean organizaciones que tienen por objetivo favorecer el acceso al turismo para una franja de población más amplia, o empresas comerciales.

Sólo fue al final de la segunda guerra mundial cuando aparecieron en algunos países políticas sociales del turismo, como la ayuda a la piedra (ayuda a la construcción, restauración y modernización de equipos e infraestructuras) y la ayuda a la persona (medidas que permiten facilitar ir de vacaciones). Muchas asociaciones también vieron la luz, bajo los auspicios de sindicatos, movimientos de familias, comités de empresa, etc. Todas tenían como objetivo alcanzar un desarrollo y una ampliación del turismo social.

Además de estas diferentes asociaciones, a menudo establecidas a nivel nacional, aparecieron también al salir de la guerra federaciones, nacionales o internacionales, agrupando organismos con un objetivo común. Fue el caso de la Federación Internacional de Camping y Caravaning y la Federación Internacional de Albergues Juveniles.

En este contexto, unos años más tarde, en 1963, se creó el Buró Internacional del Turismo Social (BITS) cuyo mayor fundador, Arthur Haulot, garantizó durante largos años la promoción y el desarrollo del turismo social a nivel mundial.

Fuentes: http://www.bits-int.org/es/index.php?menu=1